La canción "Cuando suba la marea" de Amaral, perteneciente al álbum "Hacia Lo Salvaje", es una pieza que refleja una profunda introspección sobre las relaciones y el paso del tiempo. Escrita por Eva Amaral y Juan Aguirre, quienes constituyen el dúo zaragozano, esta canción mezcla elementos de pop y rock con un toque folk, característico de su estilo. Publicada en diciembre de 2011, la obra presenta una narrativa que evoca nostalgia y reflexión.
Desde el inicio de la letra se establece un contraste entre el idealismo y la cruda realidad. La imagen de estar juntos “todo el tiempo” se enfrenta rápidamente a la desilusión de que “todo acabó”. Este juego de ilusiones versus realidades ofrece una perspectiva emocional rica; cada verso evoca el deseo humano por lo eterno y lo inalcanzable mientras se enfrascaba en la necesidad de aceptar pérdidas dolorosas. La línea “Yo solía pensar que la vida es un juego / Y la pura verdad es que aún lo creo” enfatiza esta lucha interna entre mantener esperanzas infantiles frente a experiencias más complejas y a menudo desgarradoras.
Uno de los temas centrales en la canción es el proceso de autodescubrimiento y aceptación. La repetición del verso “nunca he sido tu princesa” aunque puede leerse como un reconocimiento del desencanto amoroso, también sugiere una liberación personal: dejar atrás roles impuestos o expectativas ajenas para encontrarse a sí misma. Este cambio hacia un sentido más auténtico del yo está connotado por imágenes poéticas como la idea del cuerpo descansando sobre la arena cuando llegue el momento final, donde el mar simboliza tanto lo misterioso e impredecible como aquello que limpia y renueva.
En su segunda parte, la letra va tejiendo recuerdos que parecen pulsar al ritmo del deseo. Las memorias pueden ser aquí tanto un refugio como una carga; evocan momentos gloriosos pero también resuenan con una especie de melancolía amarga. El hecho de “apurar el futuro en la palma de nuestras manos” invita a reflexionar sobre cómo muchas veces nos embriagamos en instantes sin concederles importancia hasta que son solo recuerdos.
"Cuando suba la marea" posee así capas significativas donde los oyentes pueden verse reflejados en sus propias vivencias amorosas o existenciales. La ironía reside quizás en cómo esos mismos deseos profundos e inconmovibles suelen derivar en caminos inesperados o fracasos sentimentales, revelando fragilidades humanas a través del lirismo directo pero evocador.
Curiosamente, este tema resonó con muchos fans, convirtiéndose rápidamente en uno de los favoritos dentro del repertorio del grupo. Su recepción crítica fue generalmente positiva, destacando el talento lírico agradecido por su capacidad para transmitir emociones complejas con sencillez. Además, Amaral siempre ha sabido conectar con su público a través no solo de letras profundas sino también mediante arreglos musicales accesibles pero emotivos.
En conclusión, "Cuando suba la marea" no solo retrata una relación fallida sino también esa eterna lucha humana por comprender nuestros sentimientos más profundos y las decisiones tomadas. Al entrelazar temporalidades distintas –el pasado lleno de sueños e ilusiones junto al presente cargado de realidades—la canción se erige como un himno sobre aceptarse a uno mismo ante cualquier circunstancia inevitable: incluso cuando llega esa ola definitiva que arrastra todo tras ella.